Hay miradas que guardan historias. Las de los abuelos, llenas de recuerdos, paciencia y ternura. Las de los nietos, curiosas, brillantes y llenas de imaginación.
En este taller, abuelos y nietos se sentarán frente a frente, acompañados por espejos, pinceles y colores, para descubrirse de una manera diferente: mirándose con calma y retratándose mutuamente. No importa saber dibujar; lo importante será mirar al otro con cariño y dejarse sorprender por cómo nos ven quienes más nos quieren.
Después, cada familia creará un espejo único, reflejo de los vínculos que permaneces hoy y siempre. Un objeto que reflejará el tiempo compartido, las risas y el recuerdo de una experiencia juntos.




